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La convocatoria del año 2017 citaba textualmente: Los aspirantes propuestos para ingresar como alumnos efectuarán su presentación en la Academia General Militar (Carretera de Huesca s/n, Zaragoza), en las fechas que a continuación se indican:

  • Ingreso directo: el día 17 de agosto de 2017, antes de las 10:00 horas.
  • Promoción: la fecha que oportunamente les indique la Academia Central de la Defensa (Escuela Militar de Sanidad).

En mi caso fue un poco distinto. A mi promoción (la XXIII promoción) nos citaban el día 03 de septiembre de 2012, antes de las 10.00 horas en lo que entonces se llamaba Grupo de Escuelas de la Defensa y que hoy se conoce como Academia Central de la Defensa (ACD).

La ACD es el grupo de Escuelas en donde los Cuerpos Comunes recibimos la formación común y específica de nuestras distintas especialidades. Los Cuerpos Comunes los integramos, además de la Sanidad Militar (Medicina, Farmacia, Veterinaria, Odontología, Psicología y Enfermería), los Cuerpos de Intervención Militar, Cuerpo Jurídico Militar, y el Cuerpo de Música Militar.

A cuenta gotas, nerviosos y un poco desorientados íbamos llegando. Por primera vez pasábamos al recinto donde, dos meses atrás, habíamos superado las pruebas que nos permitían estar allí. Pero esta vez era distinto. Esta vez pasábamos la garita en calidad de alumnos.

La voz casi no salía al decirle al personal de guardia, maletón en mano, mi nombre y apellidos. Siguiendo con mis ojos el dedo del soldado que buscaba en su lista mis apellidos y nombre.

Pase, y espere las instrucciones – dijo el soldado.

Arrastrando la maleta empecé a reconocer los rostros de algunos compañeros con los que había compartido las inquietudes y los nervios de los días anteriores. Con esa sonrisa nerviosa que se tiene cuando sabes que quieres algo, pero no tienes ni idea de a lo que realmente te vas a enfrentar.

Tras esto, recogimos nuestras maletas y nos dirigimos hacia el lugar en el que viviríamos durante nuestro periodo académico en Madrid. En esta residencia nos ponen en binomios (parejas). Miré las listas y comprobé que mi nombre efectivamente estaba allí y vi que mi compañero de habitación era también Psicólogo...

Dejé la maleta allí y empecé a conocer a quienes serían mis compañeros de promoción. Igual de despistados que yo, recorríamos las instalaciones de alrededor sin tener muy claro qué era cada cosa.

Al poco tiempo nos indicaron que fuéramos al Salón de Actos de la EMISAN donde Coronel Director, acompañado del resto de jefes de las distintas escuelas, nos daría la bienvenida y posteriormente nos daban instrucciones de todo lo que haríamos en el día.

Ese primer día es básicamente rellenar documentación e información sobre cómo se desarrollaría el curso.

Posteriormente, el Comandante Psicólogo tutor de los alumnos nos enseñó el aula, instalaciones y funciones que realizaríamos al regreso del periodo de instrucción por todas las Academias una vez convertidos ya en Caballeros y Damas Alféreces Alumnos.

El Capitán profesor de Educación física nos explicó que al día siguiente iríamos en autobús hacia la Academia General Militar de Zaragoza donde iniciaríamos el periodo de instrucción.

Ese día no tuvimos hora de regreso, creo recordar, pero todos nos fuimos pronto a las habitaciones, con la sensación de no querer meter la pata el primer día...

Con el amanecer llegaron los nervios, verdaderamente ahora empezaba la vida militar.

Durante todo el verano había recibido las felicitaciones de los amigos y familia. Cada uno te contaba sus experiencias durante el servicio militar obligatorio, o su época de las milicias universitarias. Las garitas, las guardias, las maniobras, los motes, las anécdotas, los arrestos…. Una sensación de irrealidad se había apoderado de mí. ¿dónde me estoy metiendo?

A la realidad me devolvió el primer uniformado que se nos acercó. “Colóquense en formación que vamos a proceder al izado de bandera”. Como la mayoría no teníamos ni idea en ese momento de lo que nos quería decir. Los compañeros que ya eran soldados previamente nos explicaron lo que iba a suceder… y aquí vino la primera diferencia que observé ente ser militar y ser civil: Mientras nos íbamos colocando como buenamente pensábamos, cuando el Oficial nos pasaba lista los que éramos civiles decíamos “¡Aquí! Mientras que nuestros compañeros militares gritaban: ¡PRESENTE! Desde ese momento y durante los primeros cuatro meses de formación puedo decir que aprendí algo nuevo prácticamente cada hora.

A las 07.55h nos mandaron por primera vez en nuestras vidas con la voz de FIRMES, y muy solemnemente, nos quedamos en esa posición hasta que, por el rabillo del ojo, veíamos como dos soldados, uno de ellos con una bandeja plateada sobre la que se depositaba una gran bandera de España, se dirigían hacia nosotros.

Al llegar a nuestra altura. Se colocaron delante del mástil e iniciaron el izado de la Bandera a los sones del Himno Nacional. Hay momentos inolvidables en esta profesión, pero para mí, pocos como ese primer Izado de Bandera en el que se reproducen tantos y tantos días de estudio, esfuerzo, frustraciones, desilusiones…. Todo por llegar a un día como aquel.

También algún día será el tuyo, ¿por qué no este año?

 

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