Consejos para el estudio del PIR durante el verano
20 julio, 2017
¿Por qué es importante realizar simulacros de examen PIR?
24 julio, 2017
Mostrar todos

Hemos oído cientos de veces aquello de que el PIR es la única vía para la obtención del título de especialista en Psicología Clínica, el único que nos permite ejercer en el sistema sanitario público, pero, ¿qué sucede a día de hoy tras acabar la residencia? ¿Es cierto lo que dicen otras voces desesperanzadoras? ¿Escasea tanto el trabajo como psicólogo clínico? ¿Es verdad que no merece la pena invertir tanto tiempo “para un contrato de 4 años”? Me gustaría contaros a través de estas líneas mi experiencia al finalizar la etapa PIR, así como la de otros compañeros especialistas.

¿Que cuál fue mi primer trabajo cuando terminé la residencia? ¡Fue más bien antes de terminarla! Allá por abril de 2015, una compañera de la Unidad de Salud Mental Comunitaria donde hacía mi última rotación (tras haber iniciado también la andadura PIR en aquel mismo equipo, lo cual fue un inolvidable broche), me propuso participar en un proyecto de investigación multicéntrico acerca del entrenamiento metacognitivo en primeros episodios psicóticos. Ya que era una manera de continuar vinculada a mi hospital y me parecía muy interesante, acepté. A partir de ahí, todo fue sobre ruedas. Antes de terminar mi contrato como PIR, ya me habían entrevistado para comenzar en un centro privado, donde continúo, y posteriormente, muchos otros proyectos se sucedieron…Incluyendo la docencia, ¡que me encanta!

He trabajado incluso en ámbitos en los que no tenía mucha experiencia, pero noté cómo la titulación realmente se valoraba, también en el contexto privado.

Por supuesto que merece la pena nuestro esfuerzo y sacrificio. Esa es mi mayor conclusión, y siempre defenderé la especialidad y la formación PIR, que me ha abierto tantas puertas.

No sin esfuerzo, por supuesto. No sin predisposición y ganas. Pero a día de hoy, me siento más que satisfecha con los resultados y, lo más importante, estoy segura de que haber escogido prepararme para el PIR fue mi gran

acierto. No solo porque me ha permitido dedicarme a algo que tanto deseaba, trabajar como psicóloga clínica, sino también por la cantidad de experiencias profesionales y personales y de aprendizaje acumulado. No lo cambiaría por nada.

Así que mi consejo es que no lo dudéis. Son tiempos difíciles, pero todos nos situamos. Contra todo pronóstico, más del 50% de mis compañeros de residencia están trabajando ya en la pública de manera estable. No escuchemos esas voces desalentadoras. Persigamos nuestros deseos, y si acaso la vida se encargará de poner sus obstáculos en cualquier dirección.

¡Feliz estudio, APIRES!

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies