10 requisitos para ser un buen psicólogo clínico

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Para ser psicólogo clínico sabemos que todo pasa por acceder a una plaza PIR y superar los cuatro años de formación que conducen a la obtención del título de especialista, pero hoy queremos responder a cómo convertirnos, además, en un buen psicólogo clínico.

1. Estudia, actualízate: Evidentemente, la cosa no termina con el acceso al PIR. Tenemos que reciclarnos continuamente porque es nuestro deber profesional y para mantenernos conectados y motivados con nuestro trabajo.

2. Entiende que los modelos teóricos son solo acercamientos a la realidad: Adapta flexiblemente tus herramientas al paciente y no al revés.

3. Sé honesto y reconoce tus limitaciones: Dentro de la ética profesional está el deber de conocer cuándo derivar. Además, todos somos falibles. Asumir los errores es nuestra responsabilidad.

4. Sé accesible: Un objetivo fundamental es lograr que las personas se sientan acogidas y seguras con nosotros. Con todos los límites que el correcto encuadre de una intervención deba respetar, ofrecer y transmitir nuestra disponibilidad es esencial.

5. Haz terapia: En este punto hay controversia. No es obligatorio en todas las escuelas, pero en mi opinión sí animaría a “sentarse del otro lado” alguna vez, tanto para hacer trabajo personal como para mejorar nuestro grado de empatía con los pacientes, dado que esta es otra característica imprescindible.

6. Hay que saber escuchar, saber comunicar y saber guardar silencio: Habilidades de primer nivel pero que requieren enormes dosis de práctica.

7. Aprende a hacer una buena historia: No nos referimos aquí a rellenar montones de datos. Aprende a hacerte preguntas sobre los casos sin dar por sentado nada. Mantén siempre la curiosidad y el interés, así como la paciencia. Conocer y seleccionar lo relevante es imprescindible para poder intervenir de manera útil en cada momento.

8. Aprovecha al máximo cada espacio de consulta: El tiempo es oro y el momento que tenemos con nuestros pacientes debería convertirse en lo único que existe. Siempre que puedas, trabaja como si no hubiera otra oportunidad y con el objetivo en mente de que la persona salga de un modo algo diferente a como entró.

9. Conoce el contexto: Nuestra misión es aportar nuestro granito de arena a la montaña que supone la vida de cada persona. Su entorno familiar, social, cultural, las condiciones económicas, el momento histórico o político, nada
sobra a la hora de situarnos. Del mismo modo, necesitamos conocer el funcionamiento del sistema en que trabajamos y con quiénes lo hacemos para remar en una misma dirección.

10. Tú eres tu principal herramienta. ¡Cuídala! Condición sine qua non, dado que de nada sirve todo lo anterior si terminamos por olvidarnos de esta última.

¿Y tú? ¿Crees que hay otros requisitos para ser un buen psicólogo clínico?

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