Cómo afrontar otro año el PIR quedando a las puertas: una guía de supervivencia.

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Hola a todos/as. Mi nombre es Alejandro Guzmán Platero, plaza PIR 2020 provisional 100, y hoy quisiera contaros mi caso particular, por si os sirve de ayuda si estáis en una situación parecida a la mía. 

En la convocatoria anterior (PIR 2019) tuve la extraña “suerte” de quedarme justo a 5 puestos del corte para obtener plaza en las listas definitivas, lo que yo llamo la “región crítica” del PIR. En mi caso, fui el peculiar caso en el que en la lista provisional apareces dentro de los PIRes con plaza (en mi caso justo el último) y tras los cambios y correcciones de expedientes te quedas en una posición “complicada” respecto la lista PIR finalmente. Lo consideré como una victoria amarga en un principio… pero no por ello un motivo para abandonar toda esperanza de cumplir este sueño tan bonito y dulce que tenemos todos los que luchamos por esa esperada plaza PIR. 

Cierto es que hubiera preferido haberme quedado en un puesto fuera de esa región crítica en esa convocatoria. La disonancia de estar en un “limbo” constante hasta que finalmente salió la lista definitiva de admitidos fue grande. A veces puede parecer que un No directo es más sencillo de digerir que un Puede. No obstante, durante ese tiempo en “tierra de nadie” me dio tiempo a pensar bien qué era lo que quería a nivel vocacional y profesional. Durante el curso normal de estudio es frecuente que a veces olvides la causa por la que estás luchando y persistiendo día a día, trabajando en ello. El PIR es algo sacrificado sí, pero muy reconfortante cuando lo consigues (a día de hoy, puedo dar fe de esa sensación positiva). 

Es duro tomar la decisión de repetir otro año y renunciar voluntariamente a una plaza incierta (y más sabiendo que muy probablemente con el cambio en la lista quedes fuera). Pero si algo nos caracteriza a todos los que estamos aquí es ese afán de superación personal y persistencia.

Yo me lo planteé de la siguiente forma: aunque la vida te ha dejado en una situación difícil, has conseguido una experiencia que te puede servir. Tienes otro año más para prepararte y enfrentarte a ese “enemigo” tan especial que es un examen de convocatoria. Por suerte el trabajo y lo que has avanzado con el temario y el método de estudio se mantiene (volver a estudiar es duro, pero cuando recuperas todos esos conocimientos es muy satisfactorio). Has vivido de primera mano lo que podría considerarse un “éxito” PIR; pues aunque hayan muy pocas plazas, has realizado un examen francamente bueno (quizás te quedas fuera por una pregunta sólo… pero hay cerca de 140 que supiste defender y las acertaste). 

Con todo ello tomé una de las decisiones más importantes de la vida. Volver a intentarlo de nuevo. Confiando en que si seguía esforzándome como ya había hecho y conseguía pulir aquellos fallos que ya conocía respecto el año anterior podría afianzar una victoria en la próxima convocatoria. Tú eres la persona que mejor conoce cómo rinde y se esfuerza estudiando. Conocer tus pros y contras y sobretodo… Confiar en uno mismo y creértelo. Visualizarte con la esperada plaza habiendo peleado como mejor sabes por ella. 

Como bien sabemos, la Expectativa de Autoeficacia se ve muy reforzada ante los éxitos y experiencias directas. Si has rozado el éxito y has podido (aunque brevemente) estar en el “otro lado” del PIR… ¿Por qué no ibas a poder conseguirlo de nuevo? Para mí el ir al encuentro PIR de la Academia en Madrid supuso la forma de consolidar e interiorizar esa idea. Había estado con gente que había peleado igual que yo, que habían sufrido el mismo pasaje durante ese examen y me habían demostrado que era posible llegar al “Olimpo PIR”. 

Aunque este año pasado tan atípico no puso de su lado (entre confinamientos, cuarentenas, toques de queda y demás medidas), me esforcé tal como había hecho pero de forma “especial”. “Ahora esto es personal Ale” me decía. Cada paso que hiciera serviría para dominar mejor el proceso PIR y estar preparado/concienciado para cuando llegara el momento. Ahora después de 1 año y otra convocatoria a mis espaldas puedo decir que el esfuerzo mereció la pena con creces. Todavía me cuesta creer el honor que es conseguir una plaza PIR y lo agradecido que estoy con la vida de haber podido transformar ese puesto provisional 176 (último de la lista) en un puesto 100. Sé que la vida postPIR tendrá nuevos desafíos… pero si estamos luchando por esta causa que es el PIR, hemos demostrado con creces que cualquier reto vital es afrontable.

Finalmente me gustaría compartir con vosotros que leéis desde el otro lado de la pantalla las que para mí han sido las “7 Llaves del éxito PIR”:

  1. Constancia: es mejor estudiar cada día de la semana (sin contar el día de descanso que es sagrado) 5-6 horas netas y centrado que estar 8-10 horas descentrado y sin sacar nada en claro. Yo solía concentrar el grueso de los estudios en la mañana. Con una buena planificación de tiempo a lo mejor estaba cada día estudiando a full de 9 a 14:30 para así terminar después de la pausa del almuerzo con la parte más “práctica” del estudio (como pasar a ordenador las cosas o hacer preguntas PIR).
  2. Repetición y Dominio: Aunque pueda parecer que el temario PIR es inabarcable… para nuestra suerte más de la mitad del temario se repite año tras año. Todos los que nos presentamos nos enfrentamos a preguntas nuevas cada año, pero tener una buena base de conocimiento que permita acertar aquella parte del temario constante te garantizan un buen anclaje de netas en el examen. 
  3. Asignaturas Transversales: A medida que iba repasando cada asignatura me daba cuenta como los contenidos se relacionaban y tenían sentido complementados unos con otros. El momento en que consigues controlar y manejar Psicología Básica, por ejemplo, te ayuda de cara a entender otras asignaturas como Personalidad, Biología, Salud, Social, etc. O incluso entender Psicobiología ayuda a razonar bien las preguntas de Clínica y/o Tratamientos relacionadas (y más en estos últimos exámenes de corte tan “médico”). No hay que menospreciar ninguna asignatura PIR, puesto que cada una te ayuda en su justa medida en la batalla final que es el examen PIR. 
  4. Manejo de los tiempos: ya lo dije en el punto 1, pero si algo noté mejoría en el PIR fue cuando en mi último año decidí seguir unos ritmos entre semana más sanos y eficientes de tiempo. Con una rutina continua te ayuda a diferenciar bien que cuando toca estudiar, estudiar… Cuando toca descansar/divertirse… hacer eso. Es difícil pero hay que valorar que hay más cosas buenas y Rf+ más allá de sólo estudiar, te ayudarán a llegar fresco y despejado al examen. 
  5. Ejercicio físico: parece una tontería pero mis mejores ideas de cómo abordar una semana de temario, elaborar materiales y demás las he tenido entrenando por ejemplo. Hacer una actividad física que no demande esfuerzo mental ayuda a revisualizar mejor el resto de cosas importantes. Además de servir como “antidepresivo natural” y reforzador para cualquier opositor. 
  6. Saber cuándo tomarte unas merecidas vacaciones: el PIR es como un trabajo. Si estás 12 meses seguidos sin descansar 1 o 2 semanas del estudio vas a llegar al día del examen quemado. En mi caso el último año me tomé una semana en Agosto y las Navidades libres… Y noté la diferencia para bien. Poder estar un tiempo fuera de la misma rutina de estudio me sirvió para volver con energías cargadas y un impulso a estudiar/aumentar netas en simulacros muy positivos. 
  7. Y la más importante = Creer en ti: Lo dije ya pero lo repito de nuevo. Tú eres el/la que se saca la plaza, no el compañero/familiar/residente que conoces. Tienes tus métodos y tu forma de afrontarlo y no por ello son peores que las de los demás. Debes tener algo de fe en tu esfuerzo (siendo realistas pero con confianza siempre) y en que si has llegado hasta aquí… ¿Por qué no ibas a ser uno más con plaza?