¿Por qué es importante realizar simulacros del examen PIR?

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No es una idea novedosa esto de que el PIR es una carrera de fondo. Siempre escuchamos que con cada día de estudio vamos poniendo nuestro granito de arena, de cara a una prueba que nos abra las puertas para ser psicólogos clínicos. Y es cierto, como PIR el estudio es una parte fundamental de nuestra preparación, pero no la única. Y esto último es lo que a veces nos pasa más desapercibido; incluso podemos llegar a pensar que los simulacros nos quitan tiempo de estudio, "y esta semana ya voy justo/a"... Así que lo vamos dejando pasar. Otras veces, una razón para no hacer simulacros puede ser: "me agobia mucho hacer ese ensayo de examen PIR sin tener bien preparada toda la materia, porque si no sé contestar la mayoría de preguntas, me vengo abajo". Seguro que algo de esto le suena a más de un futuro psicólogo clínico...

Y sin embargo, si nos preguntaran a los PIRes o antiguos PIRes que ya hemos pasado por esa experiencia, creo que la mayoría estaríamos de acuerdo en una idea: realizar simulacros es tarea imprescindible en la preparación. Sí, no digo importante, sino verdaderamente imprescindible. He aquí algunas de las muchas razones:

1.  En el rendimiento durante el examen para acceder a ser PIR no solo influyen los conocimientos que tengamos. En éste juegan papeles relevantes la capacidad para mantener la calma, para saber tomarnos descansos durante la prueba, para tolerar estar unas cuantas horas de un sábado sentados sin movernos mucho... Seguro que las personas que ya se han presentado alguna vez al examen, saben de lo que hablamos. Cada simulacro es una oportunidad privilegiada para poder poner en práctica todas estas habilidades e ir mejorándolas poco a poco, sin "jugarnos" nada.

2. No es una buena idea hacer únicamente exámenes de convocatorias reales antiguas de PIR. ¿La razón? Que aunque sean muchos, las preguntas siempre son las mismas. Ejemplo: las preguntas sobre mindfulness que han caído en exámenes PIR reales son las que son, pero ¿y si en la siguiente convocatoria hacen otras nuevas (lo cual es lo más probable)? En los simulacros, esto no sucede: son variados, abarcando posibilidades de preguntas que podrían hacer perfectamente en un examen PIR real futuro. Y en cada simulacro, aparecerán preguntas que nunca se han hecho, que nos obligan a pensar y a estar actualizados.

3. Haciendo exámenes se adquieren conocimientos. Sobre todo cuando hay materias que aún no llevamos estudiadas a la hora del simulacro. Mientras lo estamos corrigiendo, vamos viendo cuáles son las respuestas correctas, y muchas de ellas se nos quedan grabadas a fuego en nuestra memoria. Y esa pregunta puede suponer mucho si cae el día del examen y la tenemos clara.

4. Es una forma de hacer algo diferente durante la preparación del PIR. Las personas que no hacen simulacros de forma habitual, suelen quejarse de una mayor sensación de monotonía que las que hacen exámenes frecuentemente.

5. Nos ayuda a identificar nuestros puntos débiles con mucha rapidez. Si tras dos o tres simulacros, fallamos siempre el mismo tipo de preguntas o de un tema concreto, esto es una ayuda valiosísima para saber qué hay que volver a repasar o a aclarar. Y, recordemos, los fallos se producen en un momento en el que no nos jugamos nada, puesto que aún no es el examen PIR real.

6. Si no hacemos simulacros, perdemos la oportunidad de tener dudas concretas que los profesores nos puedan solucionar, si los requerimos. Las personas que sí hacen simulacros de PIR se están dando a sí mismas más oportunidades para resolver, comprender, preguntar... Y de contar con un equipo de profesionales de la psicología clínica que las respaldan y ayudan.

7. ¡Ayudan a perder el miedo! Nadie tiene tantos nervios en su quinto simulacro como tuvo en el primero... Y todos sabemos que el miedo no deja pensar con claridad.

8. Pueden ser muy motivadores. Comenzar a ver progresos evidentes entre los primeros simulacros PIR que uno hace y los siguientes, es un motor muy poderoso para nuestro estado de ánimo y nuestra motivación.

Estas son algunas de las razones más importantes para hacer simulacros. El objetivo es claro: dedicarnos en el futuro al apasionante mundo de la psicología clínica. Utilicemos todas las herramientas y recursos que tenemos a nuestro alcance para lograrlo, ¡merece la pena!

Ana Labrada

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