Ocio y PIR, cuando la culpa te persigue por no estar estudiando.

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¿Ocio?
¿Quién dijo ocio?
A caso nos acordamos de ¿qué era el ocio?

Podemos definirlo como el tiempo libre en el que practicamos alguna actividad a modo distracción de las ocupaciones habituales. Pero ¿cómo pensar en distracciones ahora que queda tan poco para luchar por la plaza?

No digo nada nuevo al decir que el día tiene 24 horas y, a estas alturas, más de una tercera parte de ellas las invertimos en estudiar, alguna para alimentarnos y varias para dormir. Como bien lo indica Maslow, las necesidades básicas son el primer y más importante escalón a cubrir. Pero, exprimiendo las horas al máximo, alguna debe quedar libre para el ocio.

El ocio es necesario para conseguir la plaza.

Sí, tal como lo estáis leyendo debéis de subrayar la idea en la cabeza – el ocio es necesario para conseguir la plaza -. Tras un largo día de estudio, es obligatorio sacar un ratito para hacer algo que verdaderamente nos guste y nos de placer. Los seres humanos, como criaturas intrínsecamente sociales que somos, tenemos que rodearnos de otros para sobrevivir, y, a estas alturas, las actividades nos van a fortalecer.

Repítete mentalmente que es bien merecida esa caña post-simulacro o esos bailes del sábado por la noche, los singulares paseos por el monte de los domingos, ir al cine a disfrutar de la película que está arrasando en cartelera,
los tres capítulos seguidos en Netflix o las carreras que dan felicidad a los mediodías. Todas estas actividades deberían estar incluidas en el plan de estudio.

Alguno/a estará pensando que, según Ellis, los “debería” son creencias absolutistas; inferencias demasiado exigentes que abundan en nuestro diálogo interno. Pero creedme, disfrutad del camino en la medida que se pueda. Esta es parte de la receta secreta para conseguir la tan ansiada plaza.

Sin culpas, sin remordimientos y con seguridad.

Creyéndonos que, manteniendo alguna actividad de ocio cada día estaremos más cerca del objetivo. Ya que una cosa es que las largas horas de estudio nos roben parte de nuestro ocio, y otra, muy diferente, que éste desaparezca por
completo.

Estamos a dos pasos de que lleguen las navidades, temidas fechas por muchos/as de vosotros/as (al igual que por mí estos tres años atrás). Pero abracémoslas como reto a practicar el disfrutar del ocio con los nuestros, y sin que la culpa nos persiga. No olvidéis nunca que es obligatorio atenderse, y necesario dejarse cuidar por el entorno más cercano.

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