Después de un tiempo te vuelve a sonar el despertador. Aún piensas: "Toca levantarse para volver a la biblioteca", "Tengo que darme prisa para llegar antes de que esa persona me quite mi sitio", "Vaya coñazo, esta semana me toca Experimental..." Pero no es así. Tras salir de ese estado somnoliento te das cuenta de que se trata del primer día de aquello con lo que tanto habías soñado y por lo que tanto habías luchado. Te asaltan las dudas. ¿Será un buen sitio para formarse? ¿Me tratarán bien? ¿Habrá merecido la pena todo este esfuerzo? La incertidumbre que ya has conseguido tolerar medianamente bien durante toda la preparación del PIR parece que se esfuma en cuestión de minutos.

Pero acabé sorprendido al llegar al que sería mi lugar de trabajo de los próximos meses y encontrarte con una gran acogida tanto profesional como personal. Un equipo que te da la tan merecida enhorabuena por estar ahí y el agradecimiento por haber escogido su centro. Un trato cercano sin tener en cuenta la edad o la especialidad y siempre dispuesto a enseñarte.
También te sorprendes al entrar en consulta por primera vez y ver que todo el conocimiento adquirido tiempo atrás no ha caido en saco roto. Que el hecho de estar presente observando trabajar a otro profesional es tan gratificante como formativo. Y esto es solo el comienzo.

Es por ello que quiero animar a todos aquellos que empiezan o que siguen peleando por conseguir una plaza con su nombre para que puedan disfrutar de un inolvidable primer día. Nunca dejéis de soñar.

Gabriel Ródenas

R1 Psicología en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla

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