¿Te presentas al PIR tras haberlo intentado en varias ocasiones?

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He decidido escribir sobre este tema para hablar de mi propia experiencia. En mi caso el PIR no fue a la primera. Mi camino duró más bien 3 años. Durante estos tres años he hecho cosas diferentes, así que lo voy a desglosar por años que creo que se entenderá mejor.

 

1º AÑO: Acabé la carrera en 2013 y empecé en Octubre un máster en Neuropsicología. Siempre he querido hacer el PIR, pero la Neuro me encantó desde y también quise aprender. Decidí empezar el PIR y combinarlo. Me apunté a una academia a distancia y empecé a estudiar con sus manuales. Entre el Máster, prácticas y trabajos que me salieron, llegué a Diciembre más que ocupada. Empecé a hacer simulacros como una loca y a echar más horas de las que dormía. Posición: 1123. (año Enero 2015).

 

2º AÑO (2015-2016): Bajé de la nube. Me di cuenta de que o me ponía enserio o esto nunca saldría. Empecé a darle importancia a recursos del PIR: conocer a gente que estudia lo mismo que tú, o como mínimo una oposición, apoyarme en una academia presencial, tanto por la gente y el ambiente que te rodea, como por las profesores en persona, no tiene nada que ver como integras el material a estudiártelo por tu cuenta.

 

En Junio acabé el máster y decidí paralizar mi vida. Volví a casa de mis padres para no seguir gastando dinero. Dejé de practicar deporte porque no encontraba el tiempo. La relación con mis amigas disminuía porque me había ido de la ciudad. Dejé de hacer planes, y silos hacía me sentía mal y la cabeza estaba todo el rato en el estudio. A mi novio también le veía muy muy poco, empezaba solamente a hablarle del PIR y a poner el NO TENGO TIEMPO continuamente a cualquier plan que me proponía…  Aumenté mis horas de estudio hasta límites muy altos: 8-10-12 horas diarias; el día de descanso aprovechaba para hacer preguntas de convocatorias anteriores, por lo que muy pocas veces descansaba realmente. Dividí el día de descanso en dos tardes (o tarde y una mañana, aprovechando esta para dormir), porque un día entero sin hacer nada no me hacía sentir bien. Acabé agotada, pero agotada de verdad, con ansiedad continuamente, con baja salud, somatizando muchísimas cosas… Así llegué al examen, con algo de control ficticio de que sabía todo el temario, pero con un cansancio mental que lo anulaba. Posición: 138.

 

3º AÑO (2016-2017): Fue un golpe muy duro quedarme a las puertas después del año que había pasado. No sentí arrepentimiento por el tiempo que no empleé en pasármelo bien, porque tenía un control bastante bueno del temario, pero me dejó muy indefensa y sin fuerzas para volver a retomarlo. Me sentí perdida, sin saber cómo hacerlo esta vez, porque ya no tenía motivación para hacerlo igual que el año anterior, y mucho menos mejor (o como yo pensaba que era ‘’mejor’’).

 

Rumié muchísimo con preguntas que había fallado. Sobre todo por los cambios de última hora que todos tenemos, aquellos que después de un razonamiento largo de la pregunta una neurona pocha decide que prefiere cambiar la respuesta.  No sé si alguno le ha pasado, pero el PIR tiene la extraña forma de hacerte sentir que vales conforme al número de orden o posición en los simulacros que saques. Mi posición me creó mucho miedo a fallar ‘’LA PREGUNTA’’ que te deja fuera (aunque obviamente es un conjunto), y mucha indefensión hacia el examen y su corrección.

Me planteé muchas cosas en ese último año, pero hasta que no estuve convencida de que lo que quería era seguir intentándolo, no empecé a estudiar. Hay que tener muy claro que es el PIR el camino que quieres escoger, porque si no lo sabes al 100%, no te esforzarás tanto en intentar conseguirlo. Cuando empezamos a estudiar, nos matriculamos en una academia y nos llegan los manuales a casa, tenemos una extraña sensación de alegría que nos impide dejar de sonreír. Por dentro estamos pensando ‘’Por fin a por mi objetivo, ya he terminado la carrera, ahora voy a hacer lo que me permitirá llegar a lo quiero’’. Os aconsejo que antes de decidir nada, después de varios golpes duros post-examen, os volváis a empapar de la emoción inicial de ese momento. Ahí habla tu verdadera motivación, tu real deseo de trabajar como Psicólogo Clínico. Hay que poner en su lugar a los momentos duros, darles su espacio y su tiempo necesario para superarlo, pero no quedarnos anclados en ellos. Porque si estamos aquí es por algo, es porque hubo un momento en el que te sentiste seguro de luchar por esto, capaz de conseguirlo, y el camino no puede más que hacerte fuerte.

 

Sinceramente, después del golpe tan duro que fue quedarse a las puertas, pienso que el planteamiento de mi segundo año no fue el correcto. Hay que saber que si estudias una oposición, le debes dedicar las horas necesarias al día (8horas diarias y el último mes las que puedas) y cumplir a rajatabla esto. Pero también hay que aprender a desconectar, salir a pasear, a hacer ejercicio o a quedar con los amigos después de haber completado tu día de estudio; a tener un día libre de la semana y disfrutarlo sin sensación de culpa. Porque eres responsable de estudiar, y tu desconexión también te la mereces.

 

Mi último año me lo hice de otra forma: me independicé, volví al deporte, a salir, a quedar con amigas en horario de descanso, a hacer planes que me desconectaran del estudio,… a vivir. Es cierto que mis amigas PIR me decían: ‘’la gente que estudia muchos años dice que el año que menos estudió es el que entró’’. Yo no os puedo decir que estudié poco este último año, porque no es cierto, pero sí que lo supe hacer de otra manera, disfrutando de mi tiempo libre, y posiblemente esto me ayudó a dedicarle menos tiempo al día, ya que cuando me ponía me cundía el doble al estar despejada.

 

En cuanto al estudio, más que estudiar como tal, era más necesario repasar y afianzar cosas que ya sabías porque pasan muchos meses hasta el próximo examen. Yo me apoyé muchísimo en hacer simulacros, hacía uno cada semana, ya bien fuera de academia o de convocatorias pasadas; y también me apoyé mucho en las clases y videoclases. Me ayudaban a conceptualizar todo el temario en menos horas y a repasarlo de forma menos cansada. Las clases presenciales me aumentaron la motivación por estar rodeada de gente que comparte el mismo objetivo que tú. Estos son compañeros de batalla, no rivales. Creerme que si os apoyáis mutuamente sacaréis muchísimo provecho y muchísima fuerza.

 

Llegó el día del examen, de los más irreales que he hecho, donde muchas preguntas eran dudosas. Pero pude hacerlo concentrada gracias a la técnica tan buena que cogí haciendo tantos simulacros, me ayudó muchísimo. Mes angustioso de Febrero, en las listas que se van haciendo vuelvo a estar en la cuerda floja como el año pasado, entre dentro y fuera, y pensé que mi vida con el PIR había acabado.  El día de publicación de la lista del Ministerio, cuando ves tú posición, sabes que todas tus lágrimas y malos momentos han valido la pena.

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