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Todos en algún momento de nuestro proceso PIR nos hemos cuestionado cómo optimizar nuestras horas de estudio. ¿Quién no ha sentido que no se ha almacenado la suficiente información teniendo en cuenta la gran cantidad de tiempo y esfuerzo dedicado?

Si nos comparamos con el compañero de al lado (que es muy común), caeremos en la cuenta de que somos muy distintos a la hora de estudiar y cada uno con múltiples métodos para mantener la atención. Durante mi travesía como estudiante del PIR he intentado focalizar mi estudio de diferentes maneras intentando no caer en la monotonía. En esta entrada de blog os dejo unos ‘TIPS’ o consejos para hacer el aprendizaje PIR lo más ameno posible:

  1. Rodéate de estudiantes de oposiciones en general. Juntarnos con personas que están en una situación similar a la nuestra nos ayuda a afrontar nuestra soledad y dar el cien por cien de nuestro esfuerzo. Desde mi experiencia personal, yo me juntaba con personas que estaban opositando para el PIR y el MIR, respectivamente. Esto me ayudaba ver que no estaba solo, relativizar el estudio, y manejar mejor mis frustraciones. Además, tiene un gran punto a favor: ¡el ansiado descanso era mucho más reparador y energizante!
  2. Estudiar con música. A quien no le ha pasado estar estudiando y sentir que los párpados les pesa y poco a poco estar cayendo en un episodio narcoléptico. Ante estos casos, solía ponerme música instrumental y conseguir un nivel de activación adecuado para poder seguir afrontando el estudio. Pero ojo cuidados chico/as, ¡no me seáis de ese tipo de personas que montan una discoteca en la biblioteca! 🙂
  3. Tareas alternantes. Generalmente, solemos sentir como nuestro cuerpo nos pide abandonar el estudio a final de la mañana y de la tarde. Miramos el reloj y pensamos ¡tierra trágame! Ante esta situación, es mejor cambiar de actividad; es decir, si os encontrabais estudiando una asignatura en concreto, podéis poneros a escuchar un podcasts, hacer preguntas de autoevaluación, corregir simulacros, o incluso repasar flashcards. A mí me ayudaba un montón a amenizar el estudio.  
  4. Tardes/mañanas de estudio colaborativo. Siempre he odiado la soledad que sentimos cuando estudiamos el PIR (sí, me repito más que el ajo jajaja). Para superar esta barrera, me propuse todos los viernes por la mañana quedar en una cafetería con una amiga que también estudiaba el PIR. El objetivo de esta quedada era hacernos preguntas ‘PIR’ el uno al otro y hacer reforzar conocimientos. Funcionó muy bien ya que cada uno aportaba información el uno al otro.
  5. Quedadas postclase de los sábado. No todo es estudiar chico/as. Parecerá una chorrada pero la piña que se hace estudiando el PIR es única. Sé que estamos en tiempos COVID-19 y por eso es más importante sentirse acompañados por los demás. En mi caso era una fuente de motivación importantísima y a día de hoy valoro muchísimo el apoyo que me dieron en su día. Una buena alternativa puede ser hacer ‘quedadas virtuales o vía skype’ una vez al mes.
  6. Estudio vía Skype. Hay épocas del año donde acudir a la biblioteca es imposible por ser días festivos (como navidades y verano). Esos períodos son los peores para el PIR y suelen coincidir cuando peor estamos de ánimos. Yo recomiendo buscar un aliado que quiera hacer la rutina de estudio del PIR con vosotros/as. Para que no sea una fuente de distracción: ¡No olvidéis silenciar los micros!
  7. Implicar vuestro entorno familiar en el estudio PIR. Hay momentos del día que ya nuestro cuerpo nos pide relacionarnos con nuestro entorno, pero estamos en la ‘obligación’ de cumplir nuestro horario de estudio. En estos casos, yo me fui construyendo un corcho donde iba colocando mis flashcards personalizadas. Al final del día cuando ya estaba cansado pillaba por banda a un miembro de mi familia para que me las preguntase. Cuando lo recitaba todo y contestaba correctamente mi sentimiento de autoeficacia aumentaba un montón y me ayudaba a estudiar con más ganas el día siguiente.
  8. Respeta los descansos. Es muy tópica esta frase pero es verdad. Un día a la semana mínimo tenemos que olvidarnos del PIR. Aprovecha ese día para dar un paseo por el campo. Estos mini-respiros semanales te ayudará a retomar la siguiente semana con más energía.
Estos consejos que he relatado a lo largo de este blog es solo una breve pinzalada del gran abanico de técnicas que tú mismo/a como estudiante puedes crear. Deja que tu creatividad vuele e intenta dar con la tecla que te ayude a amenizar el proceso hasta tu ansiada plaza. ¡Mucha suerte con el estudio y espero que encontréis vuestro punto de equilibrio! 🙂